domingo, 22 octubre 2017
Radioaficionados

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De la DXitis…

a la DXdependencia


Isidoro Ruiz-Ramos – EA4DO

Publicado en la Revista CQ Radio Amateur, núm. 81, septiembre 1990, pág. 42


Si Galeno levantara la cabeza y leyese la cabecera de este articulo… quedaría tan extrañado como si le hablasen de cáncer ó SIDA.
¿Qué es la
"DXitis"?.
Según Hippocrates", es una enfermedad viral, benigna ó aguda nunca mortal, pero con una tendencia a la cronicidad, que se caracteriza por una necesidad imperiosa de contactar lejanos países mediante ondas elec­tromagnéticas.

Su historia, etiología, contagio, síntomas y evolución, así como las complicaciones y su tratamiento fueron recogidas por Mic, XE1MD, en un completo y simpático artículo publicado en las páginas de esta revista en Octubre de 1.984 y completado con un anexo sobre "El onorol" aparecido posteriormente en Agosto de 1.989.

A su colofón: ¡Haga DX, no la guerra!, antepone la conclusión de que, las diversas formas de DXitis no son realmente peligrosas en sí, son compatibles con la vida familiar y el paciente necesita mucha comprensión.
El síntoma que describe Hippocrates en su artículo consta de diversas fases.
“La primera implica la instalación, arriba, alrededor y hasta debajo de su domicilio, de un complejo e impresionante sistema de alambres de cobre y tubos de aluminio llamados antenas y radiales (¡Lo mas grande y mas alto, lo mejor!)
. La segunda fase de la enfermedad, en la que explica que el (ó ella) muestran una tendencia severa hacia la claustrofilia, pienso personalmente que puede inducirnos hacia una “DXdependencia”, pues la radioafición en general, como todos sabemos, tiene múltiples ramificaciones, y con la aparición de las nuevas tecnologías el abanico de posibilidades para su práctica se amplía enormemente. Del tronco de nuestra afición y de sus viejas ramas brotan otras nuevas en las que se van “enganchando” los nuevos “adictos”.

La radioafición, al igual que casi todos los “hobby’s” puede llegar a ser una “droga mas ó menos blanda” y por lo tanto hay que tomarla con moderación para no llegar a esa “radiodependencia” que tiende a aislarnos de nuestras relaciones familiares é incluso puede llegar a repercutir en los propios temas laborales.

Cuando por determinados motivos nos vemos apartados de esta “radioa-dicción”, nos alteramos sicológicamente al echar en falta a esas “horas concretas” la “droga” que hace posible que consigamos ese nuevo país cuya oportunidad se nos puede estar presentando en ese preciso momento. Queremos estar allí para intentarlo y si cualquier circunstancia nos hace permanecer QRT, podemos caer en el “síndrome de abstinencia” con un posible mal humor que puede repercutir en nuestro ámbito familiar y laboral.

Según van transcurriendo los días el “mono” se va poniendo mas claramente en evidencia y este se acentúa al recibir periódicamente por correo las informaciones con las actividades de ciertos países que necesi­tamos.
Cuando somos conscientes de la transcendencia que tiene la llegadas de los boletines de información o de las revistas al buzón, optamos incluso por no abrirlos porque, al leerlos el “mono” de la “DX-dependencia” aumenta. Nos están dando noticias sobre estaciones que deseamos y necesitamos trabajar, pero… estamos en QRT.
Tememos hablar con los amigos que nos van a contar sus últimos interesantes DX; dejamos de renovar las suscripciones de los boletines porque no queremos oír comentar nada de radio; pero en el fondo… la deseamos y no podemos vivir sin ella.

Cuando después de un tiempo nos “enganchamos” de nuevo en esta droga las bandas nos resultan extrañas y cambiadas porqué el DX tiene vida.

Nos encontramos desorientados porque las condiciones de propagación variaron, aquellos prefijos que aún recordamos que correspondían a tal ó cual país han desaparecido y han sido sustituidos por otros completamente desconocidos para nuestros oídos. Puede ocurrimos incluso que, si llamamos a alguna estación con ese prefijo que aún tenemos en nuestra mente clasificado como DX, el operador nos indique que su QTH está enclavado en ese país del que tenemos montones de QSL’s.

Al volver a nuestro mundillo encontramos nuevos operadores de DX en nuestra ciudad, provincia, comunidad ó país que están infinitamente más “in” que los que estábamos en “stand-by”.

A nuestro regreso buscamos a otros conocidos amigos de los que lamentablemente nos informan que quedaron en QRT definitivo. En nuestro país, posiblemente sus indicativos serán “repescados” por otros colegas, y quizás el uso que hagan nuevamente de ellos no esté en consonancia con el posible prestigio que adquirieron durante su primera época en la que fueron utilizados posiblemente por relevantes personalidades dentro de la radioafición.

Estos indicativos, particularmente pienso que no deberían reutilizarse porqué son parte de la historia española de nuestra afición. No debemos olvidarla para que las próximas generaciones puedan tenerla presente. En la radio, para algunos parte importante de nuestras vidas, no somos Pepe ó Juan; sino EA3tal ó EA7cual y por lo tanto ciertos indicati­vos deberían perdurar.

Ejemplos de que esto no es así lamentablemente los tenemos. EA4CL y EA7DK son Presidentes de Honor de URE y el primero de ellos, apareció en la revista como tal durante muchos años después del definitivo QRT; EA4CL al igual que EA4EI fueron
los primeros presidentes de nuestra asocia­ción y hoy día sus distintivos son utilizados por otros operadores que no guardan relación familiar alguna con los anteriores.

Actualmente supongo que el sentir de URE será la perpetuación de tales indicativos, pues con esta finalidad, los que participamos en la comisión para la elaboración de la reglamentación actual recogimos en el punto 6 del Artículo 3 de la Resolución de 13 de Febrero de 1.987, por la que se aprueban las instrucciones para la aplicación del Reglamento de Estaciones de Aficionado, el siguiente texto: … una asociación de radioaficionados reconocida podrá solicitar la no adjudicación de un sufijo correspondiente a un distintivo en desuso, en virtud de las circunstancias excepcionales que puedan concurrir ó haber concurrido en su titular último, miembro de la asociación.