lunes, 19 noviembre 2018
Radioaficionados

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Ponencia presentada por Enrique Fraile Algeciras, EA3BTZ en el Congreso Internacional de Historia de las Telecomunicaciones de Madrid, Octubre 2010.

EL PRIMER CONGRESO ESPAÑOL DE RADIOAFICIONADOS
Jornadas De Onda Corta (1929)


Desde los inicios de la Radio hasta 1924 no existía distinción alguna entre los que investigaban con las ciencias radioeléctricas.

Como en el inicio de cualquier ciencia, las personas se dedican a investigar, estudiar y compartir sus conocimientos en el bien del progreso de la sociedad.

Pero todo no podía ser idílico, así en el año 1908 y debido precisamente al interés despertado en España por este medio de comunicación, se prohíbe en nuestro país la concesión de estaciones radiotelegráficas de ninguna clase a ningún particular, Corporación o Sociedad Extranjera, impidiéndose de esta manera el desarrollo de la radio afición en España. Mientras, en el resto de los países no hacia más que aumentar el número de aficionados.

A pesar de estás prohibiciones, siempre han existido aficionados interesados por la ciencia y el desarrollo de las comunicaciones. Entre estos aficionados encontramos al Doctor Don Lluís Cirera i Terré, dedicado desde 1904 a los estudios de las radiocomunicaciones, escuchando entonces desde su casa de Sarria, de Barcelona, los ruidos atmosféricos.
En 1911 y gracias a su estación, realizó comunicados bilaterales mediante cohesor entre Sarriá y Barcelona (unos cinco kilómetros); en 1912 su estación de 1Kw “LCT” logró ser oída en galena desde Valencia y en 1913 realizó un experimento de radiofonía a dos kilómetros de distancia.
La guerra Mundial interrumpió sus ensayos. Y no es hasta el año 1928 cuando consiguió el indicativo EAR-106, siendo su emisora de onda corta escuchada en diferentes países de Europa.
Es muy probable que esta afición a la Radio tenga algo que ver con su profesión, ya que Luis Cirera era Doctor en ELECTROTERAPIA.
Cabe recordar también que en el año 1912 se desterró en los EEUU a los aficionados a trabajar en longitudes de onda inferiores a los 200 metros.

La finalidad científica de aquellos pioneros a la radioafición, fomentó la unión de los mismos para intercambiar datos, ideas y resultados de sus experiencias, y así, en abril del año 1922 quedó constituida en Barcelona una sociedad con los fines propios de cualquier otra, basados en los principios de la radioafición.
Sus promotores la denominaron: Asociación Radiotelegráfica de Cataluña y entre sus fundadores se encontraba el entusiasta experimentador y licenciado en ciencias por la universidad de Sorbona, José Maria de Guillen García.
El gran Interés de todos sus fundadores por promocionar la “Telegrafía Sin Hilos”, les llevó a la organización de cursos de electricidad, de electrónica y clases de Morse.
Poco después se disolvió la Asociación y alguno de sus componentes se integraron en el reciente Radio Club Cataluña fundado por el profesor de Física General de la Universidad de Barcelona José Baltá Elías.

En las filas del Radio Club Cataluña se encontraban eminentes hombres de ciencia de la época, como:
El Ilustre señor doctor Esteban Terradas, Catedrático de Física Superior de la Universidad de Barcelona; el Ilustre señor doctor Eduardo Fontseré, jefe del Servicio Meteorológico de la Diputación de Barcelona; el Ilustre señor doctor Eduardo Alcobé, Catedrático de Física General de la Universidad de Barcelona, el Ilustre señor doctor Fernando Tallada, Catedrático de Cálculo integral de la Universidad de Barcelona; y el Ilustre señor don José Comas Solá, Astrónomo.
Se organizaban tertulias, conferencias, visitas a centros importantes de técnica y electricidad, cursillos de construcción de receptores, y como relataba su presidente:
El Club era una cátedra de aficionados; uno va cuando es novato en la ciencia y a lo mejor no se acuerda más del Club, una vez iniciado. Es nuestra idiosincrasia.
Sólo quedan los verdaderos aficionados, los de pasta de experimentadores.
Durante más de un año la autoridad persiguió a los socios del Club por el grave delito de poseer receptores.

Siguiendo la tónica de la época, por la emisora de onda corta instalada en el Radio Club se emitían a diferentes horas ondas calibradas en la banda de 50 metros (6Mhz) que consistían en una serie de rayas y puntos.
Antes de empezar estas ondas calibradas, se avisaba por fonía, en onda de 250 m (1,2MHz) que se iban a transmitir.
Posteriormente también se radiarían noticiarios y discos de gramófono.

A partir de la publicación de la Real Orden de 14 de junio de 1924 se empieza a diferenciar a las estaciones de 5ª categoría (aficionados) de las estaciones profesionales o “broadcast”

No obstante esta escisión, durante unos años los aficionados continuaron con la radiación de boletines informativos o sonidos surgidos de los gramófonos, al igual que estaban haciendo las estaciones radiodifusoras.
Y es otra vez una prohibición la que en 1929 obligó a los aficionados a no realizar emisiones de noticias, prensa y conciertos, ni conferencias y comunicaciones comerciales. (Washington 1 de enero de 1929)

En 1929 tuvo lugar en Barcelona un evento que se perseguía desde hacia años, pues ya se intentó organizar en el año 1917 pero la guerra mundial frustró su organización. También se intentó durante la dictadura del General Primo de Rivera en 1923, y no fue hasta el año 1929, bajo la promoción de Josep Puig i Catafal y el Alcalde de Barcelona Pic i Pon, cuando se consiguió la organización de la Exposición Internacional de Barcelona.
La exposición se organizó en la montaña de Montjuic. Muchos edificios de la exposición fueron diseñados para ser desmontados una vez finalizada la misma, pero muchos de ellos aún se conservan en lo que es uno de los espacios más importantes destinados a la organización de eventos de la Feria de Barcelona.

Uno de estos edificios, que se remodeló posteriormente, fue el Palacio de Proyecciones, diseñado por el ilustre arquitecto y catedrático de Barcelona, Eusebi Bona i Puig.
El Palacio de Proyecciones se encontraba situado en la avenida de María Cristina y la de Rius y Taulet, donde actualmente está el Palacio de Congresos de Cataluña.
Es en este Palacio donde se instaló el Stand EAR y se realizaron diferentes exposiciones y demostraciones.

El Stand tenía 22m de longitud y 2 de anchura, y en él se colocó un entarimado para instalar todos los aparatos. Lindaba éste con una pared de 4 metros de altura y lateralmente con los stands de la Radio Corporation of America (RCA) y el de una sección Holandesa.
Como curiosidad, explicar que se dio gran relevancia a la instalación eléctrica compuesta por dos tomas de corriente alterna de 220V y dos de 125V, rectificada para la carga de los acumuladores que realizó el servicio eléctrico de la exposición.
EL sistema radiante colocado fue del tipo Zeppelín, con el feder de 34m, y la antena de 23m.
El Stand fue inaugurado el 5 de octubre del 1929 y, desde la emisora instalada en el mismo stand, el Capitán General Barrera pronunció el discurso de inauguración bajo la asistencia de todas las autoridades de Barcelona.

Una serie de aficionados de la época, entre los que hay que destacar a:
J. Ferrer Presidente del Radio Club Cataluña.
Francisco Baqué, EAR-35.
José Baltá Elías, EAR-54.
Rafael Elizalde, EAR-104.
Alfonso Estublier, EAR-31.
Y otros dirigidos por el incansable Doctor Cirera, EAR-106, consiguieron no sin grandes esfuerzos, involucrar a la mayoría de personalidades publicas y políticas de la época en la organización de las “Jornadas de Onda Corta”.
Recordar que en el año 1929 existían unos 200 aficionados censados y que en el Área de Barcelona había unos 40. La mayoría de ellos colaboraron en la organización tanto del Stand como de las Jornadas, creando diferentes comités.
La Presidencia de Honor se reservó a las más altas autoridades de Barcelona.

El Comité de Honor estaba compuesto por grandes técnicos y hombres de ciencia del momento, lo que de entrada demuestra el rigor científico de las Jornadas.

El comité Ejecutivo, o los currantes, estaba compuesto por aficionados; y si sumamos a los colaboradores que no constan en ningún comité, estamos hablando de más del 60% del censo total de radioaficionados de Barcelona, lo que demuestra la unidad que existió entre ellos para conseguir y demostrar a la sociedad, de lo que eran capaces este grupo de aficionados a la Radio Ciencia.

Y por fin el 15 de Noviembre del año 1929, en el Salón de Actos de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, se realizó la sesión inaugural de las “Jornadas de Onda Corta” donde, después de breves parlamentos de los hombres de ciencia, el Capitán General de Cataluña, general Barrera, declaró inaugurado el Congreso.

Aunque seria interesante profundizar en las diferentes ponencias que tuvieron a continuación, el breve tiempo que disponemos nos lo impide, pero tenemos la gran suerte de que se conservan todas ellas en el libro editado bajo el titulo:

Jornadas de Onda Corta,

que es una lectura recomendable para todos los interesados en nuestra Historia.
Como puede apreciarse en la transparencia existió una gran variedad en los temas expuestos, pero quizás habría que resaltar la participación de uno de los sabios de la época, el Sr. René Mesney que tuvo una participación muy activa en todo el congreso.
También este día en el Palacio de Proyecciones, Radio Barcelona (EAJ-1) realizó la emisión nocturna:

“Espectáculo de teatro radiofónico”

El día 16 de Noviembre, en la Casa de la Prensa de la exposición Internacional de Barcelona, tuvo lugar la asamblea general EAR bajo la Presidencia del Sr. Moya, EAR-1, Presidente de la Asociación EAR y sus delegados, la que se convertiría en el primer congreso de radioaficionados Españoles.
El Sr. Moya realizo un repaso de la actividad de los EARs enfatizando la comunicación realizada por la estación EAR-21, de Ramón de Lili Galdames, de Bilbao, con la Estación WFAT de la expedición Antártica de Byrd, a miles de kilómetros de distancia; o la participación de los aficionados en diferentes casos de emergencia.
También se propuso continuar con los estudios de propagación de las ondas cortas y establecer un servicio de enlace entre diferentes ciudades de España.

Ese mismo día continuaron las ponencias técnicas donde ya se hablaba de las transmisiones de Televisión Amateur, fundamentos del envío de imágenes o antenas direccionales.

El día 17 de Noviembre finalizaron las Jornadas con una conferencia sobre las ondas ultra cortas por el Sr. René Mesny.
En la clausura, se hizo hincapié en la importancia de las Jornadas y la contribución que tuvieron en la Radio Ciencia en España.

Hemos visto como en tres días se realizaron diferentes conferencias, más hay que tener en cuenta que estas no se realizaron en un mismo lugar, ya que los conferenciantes y oyentes se desplazaron a diferentes lugares emblemáticos de la Ciudad.
Además de las ponencias, simultáneamente se organizaron diferentes visitas, tanto a centros científicos como de ocio.
¿Os podéis Imaginar el “estrés” de los participantes y el esfuerzo que tuvieron que realizar los organizadores para que todo saliera bien?
Yo creo que además de la trascendencia técnico-científica del congreso, éste fue uno de los grandes éxitos de los aficionados de Barcelona y que, como tantas otras cosas, han pasado desapercibido a lo largo de los años.

Como anécdota, dejadme que os enseñe el modelo de inscripción donde puede apreciarse que el coste para el publico en general a la asistencia de las jornadas era de 9 céntimos de euro, 6 céntimos para los miembros EAR y 3 céntimos de euro para los acompañantes

Para terminar, podríamos extraer diferentes conclusiones de lo acontecido en Barcelona en 1929, pero yo, destacaría quizás, el esfuerzo de unos hombres aficionados a la ciencia radioeléctrica en organizar lo que desde mi punto de vista ha sido el mejor congreso de radioaficionados que se ha organizado en nuestro país hasta la fecha.